viernes, 10 de febrero de 2023

Biografía de Santa Escolástica

 

Santa Escolástica, Virgen (10 de febrero)

 y su hermano San Benito



Santa Escolástica, Virgen

Santa Escolástica, hermana de San Benito, nació en el territorio de Nursia, del ducado de Espoleto en Umbría, de una de las casas más nobles de Italia. Así ella como su santo hermano fueron recibidos en el mundo como una especie de milagroso don, con que el cie­lo le regalaba; porque, habiendo vivido sus padres muchos años en matrimonio sin tener hijos, al fin con oraciones y limosnas alcanza­ron estos dos grandes modelos de la perfección religiosa.

Criaron a Escolástica con todo aquel desvelo que se podía esperar de una madre tan piadosa como la condesa de Nursia. Persuadida esta virtuosísima señora que las primeras impresiones de los niños influyen mucho en lo restante de su vida, se aplicó principalmente a inspirar desde luego en su tierna hija aquellas grandes dictámenes de religión, aquel gran menosprecio de todas las vanidades, aque­lla grande estimación de las máximas del Evangelio, en cuyo ejerci­cio halló únicamente todo su gusto y todas sus delicias.

Las santas inclinaciones de Escolástica, su devoción anticipada, su docilidad y su modestia hicieron conocer presto a su madre que el cielo se la había prestado no más que como depósito, y que ciertamente la tenía el Señor escogida para esposa suya.

Con efecto, declarándose desde luego enemiga de aquellos entre­tenimientos pueriles y de aquellas ligeras diversiones, que casi na­cen con los niños, no había para Escolástica otro entretenimiento de más gusto que hacer oración a Dios y oír con suma docilidad las prudentes y saludables instrucciones de su virtuosa madre.

Era tenida Escolástica por una de las damas más hermosas de su tiempo. Su calidad, y los ricos bienes que había hereda­do con el retiro de su hermano y con la muerte de sus padres, la hicieron ser pretendida de los mayores seño­res de toda Italia; pero mucho antes había renunciado a las lisonjeras espe­ranzas del mundo, consagrándose a Dios desde su infan­cia con voto de perpetua castidad.

No obstante de ser de un genio vi­vo, espirituoso y brillante, de un natural dulce y amigo de complacer, de un aire garboso, des­pejado, capaz de arrebatarse las admiraciones y los aplausos, toda su inclinación era al retiro. Para ella no tenían las galas particular atractivo, las miraba con indiferencia y aun con desprecio. Se la había imprimido altamente en el alma la im­portante lección que muchas veces repetía su buena madre, con­viene a saber: que los adornos postizos, por ricos y brillantes que fuesen, no eran capaces de dar un grado de mérito; que el mayor y más apreciable elogio de una doncella era el poderse decir de ella con verdad que era modesta y piadosa.

Nacida con tan bellas disposiciones para la virtud, criada con máximas tan cristianas, y nutrida en los más santos ejercicios de la caridad y de la devoción, hacía Escolástica maravillosos progresos en el camino del cielo, siendo en el mundo el ejemplo y admiración de las más santas doncellas, cuando se supo en la familia el partido que había abrazado San Benito, y las maravillas que ya se contaban de él en toda la universal Iglesia.

A nadie edificó más ni movió tanto la generosa resolución de su hermano como a nuestra piadosísima Escolástica, que, después de la muerte de sus padres, vivía aún con mayor recogimiento en el retiro de su casa. Considerando que la perfección evangélica que profesaba San Benito, igualmente se proponía a todos los cristianos; que no era ella menos interesada que él en trabajar eficazmente en el nego­cio importante de su eterna salvación, y en tomar todas las medidas para ser una gran santa, distribuyó sus bienes entre los pobres, y acompañada únicamente de una criada de su confianza, partió en secreto en busca de su hermano.

Había algunos años que San Benito, dejando el desierto de Subiaco, después de echar por tierra los ídolos y abolir el paganismo en el monte Casino, había fundado aquel célebre monasterio, que fue como la cuna monástica en el Occidente, y como el seminario de aquel prodigioso número de santos que pueblan el cielo, y son brillante inmortal honor de la militante Iglesia.

Teniendo noticia San Benito que ya estaba cerca su santa herma­na, salió de la celda; y temiendo que traspasase los límites que había señalado, fuera de los cuales no había permiso para entrar mujer alguna, de cualquier condición que fuese, se adelantó a recibirla, acompañado de algunos monjes, y habló con ella fuera de la clausura.

Fácil es de imaginar cual sería la primera conversación de aque­llas dos santas almas, prevenidas desde la cuna con las más dulces bendiciones del cielo, y abrasadas ambas con el fuego del divino amor. San Benito confió a su hermana parte de las gracias y de las maravillas con que Dios le había favorecido; y Escolástica le corres­pondió a San Benito declarándole los extraordinarios favores con que el Señor la había colmado.

Mientras los dos santos hermanos se estaban dulcemente entrete­niendo con las misericordias que habían recibido del Señor, es fama que se vieron coronados de una luz resplandeciente, y que se sintie­ron penetrados de una gracia interior que obró grandes cosas en sus almas, dándoles a conocer los intentos de la Divina Providencia, que destinaba a uno y a otra para que trabajasen sin intermisión en la salvación y en la perfección de las personas que determinaba confiar a su cuidado. Durante estas celestiales operaciones declaró Santa Escolástica a su hermano el ánimo que tenía de pasar lo restante de su vida en una soledad no distante de la suya, suplicándole quisiese ser su padre espiritual, y prescribirla las reglas que había de obser­var para el gobierno y aprovechamiento de su alma.

Consintió en ello San Benito, porque ya el cielo le había revelado la vocación de su hermana; y habiendo hecho fabricar una celda no lejos del monasterio para ella y para su criada, les dio, poco más o menos, las mismas reglas que había dispuesto para sus monjes.

La fama de la eminente santidad de esta nueva fundadora atrajo desde luego un gran número de doncellas que, entregándose a su gobierno y al de San Benito, se obligaron como ella a guardar la misma regla.

Se puede hacer juicio de la soledad, del fervor, y de la austera vida de esta ilustre colonia de esposas de Jesucristo por el prodigioso número de grandes santas que dio al cielo este admirable instituto, siendo Santa Escolástica y sus compañeras los primeros modelos que tuvieron en la tierra.

Ocupadas únicamente en el cuidado de agradar a Dios, olvidaron bien presto hasta la memoria de las criaturas. Su ordinario ejercicio de día y de noche era la oración; el silencio era perpetuo; el ayuno poco interrumpido; celda, muebles, comida y vestido, todo respiraba pobreza evangélica y penitencia.

Tal fue el nacimiento y el origen de aquella célebre Orden tan dichosamente extendida, que llegó a contar hasta catorce mil mo­nasterios de vírgenes propagadas por todo el Occidente; habiéndose visto con admiración tantas ilustres princesas venir a sepultar bajo la oscuridad de un velo los más brillantes esplendores del mundo; y viéndose cada día tantas nobilísimas doncellas, distinguidas por su elevado nacimiento y por el conjunto de sus singulares prendas que, a ejemplo de Santa Escolástica, prefieren la cruz de Jesucristo al aparente lustre y engañoso fausto mundano, y a los más halagüeños tentadores gustos de la vida.

Habiendo recibido Santa Escolástica la regla para vivir, que la dio su hermano San Benito, todo su pensamiento y toda su ocupa­ción en adelante fue dar todo el lleno a la alta idea de perfección a que era llamada. Aunque su vida hasta entonces había sido austera y penitente, dobló sus rigores; apenas interrumpía jamás el re­cogimiento interior, y su oración era continua. La tierna devoción que desde la cuna había profesado siempre a la Reina de las vírge­nes creció a lo sumo; hallando nuevo aliento en la dulce confianza de esta amabilísima Madre, se encendió con tanta vehemencia el fue­go del amor a Dios, que apenas podía contener los divinos ardores que la abrasaban.

Nunca hizo voto de clausura; y con todo eso, la guardó siempre con la mayor estrechez. Sólo se reservó el derecho de ir una vez al año a visitar a San Benito, así para darle cuenta de su comunidad y de lo particular de su alma, como para recibir sus órdenes y apro­vecharse de sus consejos. No quería permitir San Benito que llegase hasta su monasterio, y así salía él mismo a recibirla acompañado de algún monje a un sitio perteneciente al mismo monasterio, y no distante de él. Allí concurrían los dos santos como dos ciudadanos del cielo, forasteros en la tierra, entreteniéndose únicamente en las cosas divinas, y ayudándose recíprocamente a perfeccionarse en los caminos del Señor.

Noticiosa nuestra Santa, según todas las señas, del día de su muerte, vino a hacer su última visita anual a su santo hermano. Después de haber cantado los salmos y de haber conversado, como lo acostumbraban, sobre varias materias de piedad, se despidió San Benito para restituirse al monasterio; pero la Santa le rogó tuviese a bien detenerse hasta el día siguiente, para lograr el consuelo de hablar más despacio sobre la bienaventuranza de la vida eterna. Benito se lo negó resueltamente, y entonces, bajando un poco la ca­beza nuestra Escolástica y apoyándola sobre las manos, se recogió interiormente haciendo una breve oración. Apenas la acabó, cuando el aire, que estaba claro, sereno y despejado, se turbó de repente. Se formó una tempestad de relámpagos y truenos, acompañados de una lluvia tan copiosa, que no fue posible ni a Benito, ni a los mon­jes que le acompañaban, salir para volverse al monasterio. Se quejó el Santo amorosamente a su hermana; pero ella se justificó con que lo hacía el cielo en defensa de su razón y de su causa. San Gregorio, que refiere este suceso, representa una grande idea de la virtud y del mérito de Santa Escolástica, resolviendo que la victoria en aque­lla piadosa contestación se declaró por la que tenía un amor a Dios más perfecto y más fuerte.

Habiéndose restituido nuestra Santa el día siguiente por la maña­na al lugar de su retiro, murió con la muerte de los justos tres días después.

En el instante en que expiró se hallaba solo San Benito en su acostumbrada contemplación; y levantando los ojos, dice San Gre­gorio, vio el alma de su santa hermana volar al cielo en figura de una cándida paloma. Inundado de alegría a vista de la dicha que gozaba su amada Escolástica, dio parte a sus discípulos, y todos rindieron al Señor humildes y devotas gracias. Envió después algunos monjes, para que condujesen el santo cuerpo a Monte Casino; pero fue preciso conceder a sus hijas el justo consuelo de tributar las úl­timas horas a su buena madre por espacio de tres días, después de los cuales se trasladó aquel precioso tesoro a la iglesia del monaste­rio, y San Benito la hizo enterrar en la sepultura que tenía destina­da para sí. Murió Santa Escolástica, por los años del Señor de 543, cerca de los sesenta y tres de su edad.

Estuvo el cuerpo de la Santa en Monte Casino hasta la mitad del siglo VII, en que, habiendo arruinado los longobardos aquel famoso monasterio, fueron trasladadas a Mans las preciosas reliquias, donde son honradas con extraordinaria devoción. El año de 1562 se apode­raron los hugonotes (herejes calvinistas franceses) de la ciudad de Mans, mataron inhumanamente a los sacerdotes, pusieron fuego a las iglesias, profanaron los vasos sagrados, llevaron las arcas, cajas y relicarios preciosos donde esta­ban colocadas las reliquias, o depositados los cuerpos santos, después de sacar éstos y aquéllas, arrojándolas por el suelo; y cuando iban a ejecutar lo mismo con las de Santa Escolástica para quemarlas, se apoderó de ellos un terror pánico, que los obligó a huir precipitada­mente, sin descubrirse el motivo; lo que se atribuyó generalmente a su poderosa y singular protección, y no contribuyó poco a aumentar la devoción de los pueblos.

Propósitos

1. Es la pureza una virtud tan delicada, que no puede estar ex­puesta por mucho tiempo sin peligro. El retiro la guarda, la modes­tia la conserva, y la frugalidad la nutre. Es aquel lirio que sólo crece en los valles; es aquella rosa a quien defienden las espinas; es aquella preciosa tierna flor que con un leve soplo se marchita. ¿Qué cuidados no merece? ¿Qué precauciones no son menester to­mar? ¿Quieres conservar este tesoro? Pues no le expongas dema­siado. Los grandes concursos del mundo, las diversiones, los espectáculos profanos, son los famosos escollos de la inocencia y de la cas­tidad. Esta virtud nunca cría canas en el bullicio del mundo; ni aun se deja ver en él sino para perecer. El pudor y la circunspección son como las murallas de la pureza. La menor brecha que se abra en ellas arruina la plaza. ¿Quieres, pues, guardar esta preciosa y deli­cada virtud? Pues observa inviolablemente las leyes siguientes. Pri­mera: sé modesto escrupulosamente, y jamás te dispenses en esta ley con cualquier pretexto que sea, solo o acompañado, en particular o en público, guarda todas las reglas de la más exacta mo­destia. Del bienaventurado San Luis Gonzaga se refiere que aun desde niño fue tan extremadamente delicado en esta virtud, especialmente cuando se vestía o desnudaba, que asistiéndole siempre gran número de criados, ninguno de ellos le vio jamás ni aun la punta del pie desnudo. Segunda: aunque la extravagancia de las modas tenga el día de hoy tanto imperio sobre el espíritu y sobre el corazón de los mundanos, guárdate bien de seguir las que pueden vulnerar la mo­destia cristiana. Tercerala desnudez de las pinturas es un veneno sutil, que entra por los ojos y penetra hasta el corazón. No toleres en tu casa pintura alguna indecente. Examina bien todos los retratos; registra hoy mismo cuidadosamente todos los cuadros, y aunque sean del mayor precio, aunque sean originales, o arrójalos al fuego, o haz cubrir prontamente todo lo que puede ofender a la modestia. De otra manera, ni tú puedes lícitamente retenerlos, ni dárselos a otro sin pecar. [Nota: sobre este punto bien se puede tomar en cuenta los programas de televisión, las películas, o videos en internet, p. ej., YouTube, que tengan imágenes o escenas de inmodestia. Por supuesto ningún católico debería ver, promover o subir tales videos indecentes]. Cuarta: todo libro que trata de galanteos es pernicioso. Todas esas novelas, todos esos cuentos, todas esas cartas, todas esas poesías, todos esos romances amorosos, son enemigos mortales de la inocencia y de la castidad. Mira con todo cuidado si se hallan algunos en tu casa [o virtualmente en tu computadora o cualquier otro sitio], ora sean tuyos ora sean ajenos, entrégalos al fuego antes que se pase este día [o borrarlos permanentemente si se trata virtualmente]. ¡Qué crueldad tan impía es dejar que pase a manos de otros lo que puede perderlos y condenarlos!

2. No basta desviar de ti ni apartarte tú de todo lo que pueda lastimar la pureza: es menester cultivar con cuidado todo lo que la nutre, todo lo que la perfecciona. Primero: el vicio contrario a esta virtud es el vicio ordinario de las almas orgullosas y soberbias; sé manso, sé apacible, sé humilde, y conservarás puro el corazón. Se­gundo: la castidad es una virtud tan preciosa, tan necesaria a todo género de personas, que incesantemente se debe estar pidiendo a Dios nos la conceda. Haz todos los días alguna oración particular para conseguirla, como, por ejemplo, la siguiente:

“Dadme, ¡oh Señor de la pureza!, dadme gracia para conservar toda mi vida esta preciosa virtud. Haced que arregle de suerte mi imaginación, que tenga tan a raya mis sentidos, que me desvíe con tanto cuidado de todas las ocasiones, que mire con tanto horror todo lo que pueda manchar mi cuerpo y mi alma; en fin, que en este punto tenga una conciencia tan delicada, que nada, nada pueda tiz­nar en mí esta virtud inestimable”.

3. Profesa una particular devoción a la Reina de las vírgenes. María es Madre de la pureza y concede infaliblemente esta virtud a los que la aman con ternura y la sirven con fidelidad. [Recomendamos el rezo cotidiano del Santo Rosario con sus 20 misterios todos los días como una perfecta devoción a la Santísima Virgen María para alcanzar cualquier gracia que necesitemos].

Fuente: Las historias de las vidas de los santos fueron transcritas del libro “Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año” del padre Juan Croisset (1656-1738) de la Compañía de Jesús; traducido al castellano por el padre José Francisco de Isla (1703-1781) de la Compañía de Jesús. Publicado en el siglo XIX.

 

viernes, 3 de febrero de 2023

Biografía de San Juan Bosco

 


                            San Juan Bosco

(Juan Melchor Bosco Ochienna, también llamado Don Bosco; I Becchi, 1815 - Turín, 1888) Santo, sacerdote y pedagogo italiano, fundador de la orden salesiana. Hijo de un humilde matrimonio campesino, su niñez fue dura, pues después de perder a su padre tuvo que trabajar sin descanso para sacar adelante la hacienda familiar. Se cuenta que aprendió a leer en cuatro semanas; quería estudiar para ser sacerdote, por lo que tenía que hacer todos los días a pie unos diez kilómetros (a veces descalzo, por no gastar zapatos) para ir a estudiar al liceo de Chieri. Con el fin de pagar sus estudios trabajó en toda clase de oficios.


San Juan Bosco

En 1835 ingresó en el seminario arzobispal de Turín, y en 1841 fue ordenado sacerdote. Ya por entonces sentía una viva preocupación por la suerte de los niños pobres de los barrios obreros de Turín, que vivía por aquellos años el auge de la Revolución Industrial, y particularmente por su imposibilidad de acceso a la educación. Inspirándose en San Felipe Neri y en el prelado francés San Francisco de Sales, en 1844 fundó el Oratorio de San Francisco de Sales, cuya sede fijó dos años después en una casa de la periferia.

Estableció luego las bases de la Congregación de los sacerdotes de San Francisco de Sales, o salesianos (1851), aprobada en 1860, y de su rama femenina, el Instituto de Hijas de María Auxiliadora. Tales instituciones, dedicadas a la enseñanza de los niños pobres, se desarrollaron con rapidez gracias al impulso de uno de los grandes pedagogos del siglo XIX. Además de recibir una educación cristiana, los alumnos podían familiarizarse e instruirse en diversos oficios, razón por la que se ha visto en Don Bosco a uno de los precursores de la moderna formación profesional. Desde el punto de vista metodológico, Don Bosco implantó lo que él mismo denominaba «sistema preventivo», frente al sistema represivo tradicional.

La orden salesiana alcanza hoy en día 17.000 centros en 105 países, con 1.300 colegios y 300 parroquias, mientras que el instituto femenino de María Auxiliadora (las Hermanas Salesianas) posee 16.000 centros en 75 países, dedicados a la educación de la juventud pobre. Ya en vida de Don Bosco las instituciones por él fundadas llegaron a reunir más de cien mil niños pobres bajo su protección; su fama como educador y como santo favoreció su relación con importantes personalidades de su tiempo (entre ellas el monarca italiano Víctor Manuel II y los Papas Pío IX y León XIII) y el apoyo a su labor filantrópica.

Además de su labor educadora y fundadora, San Juan Bosco publicó más de una cuarentena de libros teológicos y pedagógicos, entre los cuales cabe destacar "El joven instruido", del que se llegaron a publicar más de cincuenta ediciones y un millón de ejemplares sólo en el siglo XIX.

El propio santo se encargó también de compilar y editar los llamados Sueños de Don Bosco, un total de 159 sueños en ocasiones premonitorios que tuvo a lo largo de su vida, el primero de ellos a los nueve años. Cuenta Don Bosco que, a esa edad, soñó que se hallaba en el patio de un colegio y que se lanzaba a puñetazos contra un grupo de muchachos que «decían malas palabras». Apareció entonces Jesucristo, quien le indicó que los vencería «no con puños, sino con amabilidad», y luego la Virgen María, que anticipó su destino de educador: su misión sería llevar la mansedumbre a los niños, una vez se hubiera hecho él mismo «humilde, fuerte y robusto».

San Juan Bosco murió la madrugada del 31 de enero de 1888 en Turín. Durante tres días, la ciudad piamontesa desfiló ante su capilla ardiente, a cuyo entierro acudieron más de trescientos mil fieles. Fue beatificado en 1929 y canonizado en 1934, durante el pontificado de Pío XI; para su canonización se presentaron seiscientos cincuenta milagros obrados por él. Su festividad se conmemora el día de su fallecimiento, el 31 de enero.

Fuente.- https://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/juan_bosco.htm



miércoles, 1 de febrero de 2023

Mensaje de María Auxiliadora y San Juan Bosco

 

Mensaje de San Juan Bosco

31 de enero de 2023

https://lossantoshablan.blogspot.com

Habla la Inmaculada Virgen María “Auxiliadora”:

Hijos Míos, este día ultimo de enero, la Iglesia Católica recuerda a quien fue declarado “padre y maestro de la juventud” por Juan Pablo II, me refiero a Juan Bosco, nombrado en vida por sus conocidos como Don Bosco; escuchen Mi reflexión en este Mensaje que servirá, al igual que los anteriores para “su fortalecimiento espiritual”.

Habla San Juan Bosco:

Hijos todos, hermanos en Cristo Jesús, hoy me dirijo a ustedes con gran alegría en el corazón, soy su padre y hermano Juan Bosco, seré breve debido a quien ahora escribe se encuentra ya muy desgastada y lastimada por satanás, quien quiso evitar que transmitiera mis palabras.

Mi vida y obra, planeada por Dios, es conocida por muchos, pero lo que este día les comparto, será de gran provecho para quienes tengan voluntad y determinación de aceptarlo como enseñanza.

Desde pequeño y durante el resto de mi vida, tuve sueños, 159 para ser exacto, muchos de ellos los compartí en su momento con mis alumnos y otras personas. Sin duda alguna todos mis sueños fueron importantes y se encuentran descritos en libros. Sin embargo, hubo 2 que marcaron grandemente mi vida:

*El primero que tuve a los 9 años de edad, a partir del cual intenté entender mi Misión en la vida: “ser Sacerdote y guía de muchos jóvenes, sobre todo de los más desprotegidos y al paso de los años, logré comprender que, para educar, era necesario hacerlo con caridad y amor, de forma distinta a lo establecido hasta entonces. Algunos me tacharon de “loco”, pero “bendita locura” que me hizo vivir con alegría y siempre tratando de buscar el bien de la juventud, a quien dediqué con amor hasta mi último aliento.

*El otro sueño fue el de “Las Dos Columnas” que tuve en el mes de mayo de 1862, en donde los protagonistas fueron mis tres grandes amores: Jesús Sacramentado, María Auxiliadora y el Sumo Pontífice. (Mi hermano “E” podrá explicarles este sueño o cada uno o en grupo, pueden buscarlo y reflexionarlo posteriormente.)


y

La importancia de este sueño es que pude ver cómo “La Iglesia Católica deberá pasar por tiempos críticos y sufrir daños muy graves, pero al fin el Cielo mismo intervendrá en el momento oportuno para salvarla. Después será la paz y habrá en la Iglesia un nuevo y bello florecimiento”. (Coincide con una Visión y Revelación a la estigmatizada monja Muy Venerable Anna Catalina Emmerich, en el Cuaderno Num.3: “Visiones y Revelaciones Completas a la Venerable Ana Catalina Emerich”)

El resto de mis sueños están escritos; y también posteriormente pueden acceder a ellos para conocerlos.

Ahora les comparto estas reflexiones, que servirán como guía, según cada quien decida analizar y aplicar en su vida diaria.

v NO dejes para mañana el bien que puedas hacer hoy, quizás no haya un mañana.

v Tolera las imperfecciones de los demás, si quieres que los demás toleren las tuyas.

v Recuerda, Dios no recompensa los resultados, sino el esfuerzo.

v El descanso nunca significa pereza.

v No te precipites juzgando las acciones de otros.

v Uno debe aprender a obedecer antes de poder mandar.

v Sé obediente con tus superiores y sumiso a sus órdenes, ya que son nuestros superiores, los que velan por nosotros, como si tuvieran que dar explicaciones a Dios sobre el bienestar de nuestras almas; esta obediencia nunca irá en contra de los Mandamientos Divinos.

v Donde reina la humildad, la gracia de Dios triunfará.

v El Señor siempre bendice a los que obedecen Sus Mandatos.

v Si alguien quiere ser bueno, debe tener un poco de valentía, estar listo para el sacrificio, ser amable y nunca desagradable.

v Haz el bien a todos y no hagas el daño a nadie.

v Sufre un poco por Dios de manera voluntaria, ya que El sufrió mucho por ti.

v Créanme, nadie puede ser completamente feliz en este mundo si no está en paz con Dios.

v El verdadero cristiano, debe estar dispuesto a sufrir espiritualmente como lo hizo Jesucristo cuando fue traicionado por uno de sus Discípulos, negado por otro y abandonado por todos.

v La dulzura es la virtud favorita de Jesucristo.

v Nunca hay que decir “no me toca” sino “yo voy”.

v Los niños deben educarse con amor, amistad y responsabilidad.

v María es nuestra guía, nuestra Maestra, nuestra Madre.

v Los jóvenes y niños no solo deben ser amados, deben de sentir que se les ama, con amor Santo, que sólo puede provenir de Dios.

v Como padres amorosos corrijamos siempre con amabilidad y amor, a ejemplo de Dios Padre y la Virgen María, Amorosa Madre.

v Siempre deben preferir el bien general al particular, nuestro beneficio particular, no debe tomarse en cuenta cuando se trata del bien común.

v Para ser bueno solo basta con practicar tres Virtudes: alegría, estudio y piedad, y en todo te irá bien.

v Lo que logres de pie, agradécelo de rodillas. Lo que no consigas hablando hazlo orando.

v El demonio tiene miedo de la gente alegre, dulce y amorosa.

vEl amor da fuerzas para soportar las fatigas, los disgustos, las ingratitudes, la falta de disciplina, las ligerezas y las negligencias de los jóvenes, (y ahora sé, que de cualquier persona.)

v Recuerden que todo cristiano tiene la obligación de ayudar a los demás, y que no hay predicación más eficaz que la del buen ejemplo.

v El alimento del alma, es la Palabra de Dios.

v Para hacer el bien hay que tener un poco de valor.

v Si el dinero hace mucho, la oración lo obtiene todo.

vHay que sudar muchísimo para conservar la dulzura, y tal vez, sea necesario derramar la propia sangre para no perderla.

v Sé agradecido con quien te ayuda.

v Caridad, paciencia, dulzura, nunca reproches humillantes o dolorosos, nunca castigos. Hacer el bien a todos los que se pueda y a ninguno el mal.

v Para obtener una Gracia la jaculatoria más eficaz es esta: “MARÍA AUXILIADORA, RUEGA POR NOSOTROS”.

v Pongámonos todos bajo el Manto de la Virgen, Ella nos librará de todos los peligros y nos guiará.

Hay mucho más que compartirles, pero por ahora les digo que intercedo por cada uno de ustedes, para que Dios en su Infinita Misericordia les permita comprender que es necesario crucificarse con Jesucristo; la Cruz es Su Bandera y Su Estandarte.

Quien no Lo quiere seguir no es digno de ser Su Discípulo; y pido también al Creador, que sus corazones alcancen la caridad, dulzura, alegría y amor de Jesús.

Soy su padre y hermano,

Don Bosco.

Habla la Inmaculada Virgen María Auxiliadora:

Hijos Míos, agradezcan esta hermosa perla que vuelven a recibir por Gracia Divina, Juan Bosco siempre se mostró alegre y permaneció al servicio de los niños y jóvenes, trató de comprender, en lugar de juzgar o regañar, corrigiendo siempre con caridad y poniéndose en el lugar de los demás. Sigan su ejemplo para crecer como valientes y amorosos hijos de Dios.

RECIBAN MI AMOROSA BENDICIÓN COMO SU ETERNA MADRE “MARÍA AUXILIADORA”.

AMEN, AMEN, AMEN




domingo, 29 de enero de 2023

Mensaje de la Inmaculada Virgen María y Santo Tomás de Aquino

 

 

Mensaje de Santo Tomás de Aquino

28 de enero 2023

https://lossantoshablan.blogspot.com


Habla la Inmaculada Virgen María

Querida “E” todavía te sirve, hazlo como se te ocurra, puede que no lo entiendas, pero obtendrás ayuda.

Querido “O”, ayuda a mi “E” con la traducción y lectura de este Mensaje, hoy te digo que tu eres para “E” lo que Simón el Cirineo fue para mi Hijo Jesús. (Simón significa obediente y Cirineo heredero) se dócil a tu Llamado.

Hijitos, hoy la Iglesia Católica recuerda a Tomás de Aquino, cuya vida estuvo dedicada al estudio, a la escritura y a la enseñanza. Siempre ha destacado por su gran amabilidad y el intenso cariño que despertaba entre sus más allegados y familiares, así como por su inteligencia, sencillez y silencio (debido a sus largos silencios).

Se le conoce porque logró unir y armonizar el “cristianismo” con el pensamiento de Aristóteles, puede hablar Tomás de Aquino en la actualidad, todos cumplan su Mensaje, que por Gracia Divina os ha sido dado para moldear vuestra alma.

Habla Santo Tomás de Aquino:

>>Hermanos en Cristo Jesús, soy Tomás de Aquino y hoy por la Divina Misericordia me dirijo a vosotros, quisiera hacerlo en italiano, el lenguaje del amor, pero lo hare en español, para que entendáis mejor mis palabras<<.

Desde pequeño sentí el Llamado de servir al Señor, aunque mi familia tenía planes distintos para mí, mis hermanos me mantuvieron encerrado más de un año para evitar que tomara los hábitos dominicos, sin embargo, ese tiempo estuve dedicado a leer y memorizar la Biblia y las sentencias de Pedro Lombardo, incluso leí las refutaciones sofísticas de Aristóteles, que eran referencias para los estudios de mi época.

Logré escapar de aquella prisión; huí a Paris para alejarme de mi familia y así poder estudiar formalmente lo necesario para poder tomar los hábitos, mucho tiempo permanecía en el absoluto silencio, por lo que me apodaron “el buey mudo” y yo aseguré a quienes lo hicieron, que este buey daría tales mugidos con su saber, que resonarían por el mundo entero.

Varios pensaban que el hombre no tenía naturaleza espiritual, por lo que la razón podía contradecir la fe. A esto escribí mi pensar.

Como líder de la Facultad de Teología, he aquí nuestra refutación del error. No está basada en documentos de fe, sino en razón, y asertos de los filósofos. Si hay, pues alguien que, orgullosamente engreído en su supuesta ciencia, quiera desafiar lo escrito, que no lo haga en un rincón o ante niños, sino responda públicamente si se atreve. El me encontrará de frente a sí, y no solo al mísero de mí, sino a muchos otros que estudian la verdad, daremos batalla a sus errores o curaremos su ignorancia.

Tuve experiencias místicas donde me fueron reveladas tan grandes cosas que, todo lo que yo había estudiado y escrito sobre Teología, Filosofía, Liturgia, etcétera. Tan solo me parecía paja, por eso yo no aristoliticé el cristianismo, sino cristianicé el pensamiento de Aristóteles. El ser y el uno son la misma cosa: verdad, bondad, ética, moral, todo esta unido, no puede ser separado dividido. Para mí la Ley es “una prescripción de la razón, en orden del bien común, promulgado por aquel que tiene el cuidado de la comunidad”.

Puede hablarse de:

ü La ley Divina que son todos los Mandamientos Divinos y sólo se puede conocer por medio de la Revelación.

ü La Ley Eterna, que es la razón de la Divina Sabiduría en cuanto dirige todos los actos y movimientos.

ü La ley humana, que consiste en todas las reglas aprobadas por los sistemas legales instituidas para que se modere la osadía humana, quede protegida la inocencia en medio de los malvados y se detenga en estos.

ü La ley natural, que es la participación de la ley eterna en la criatura racional, un conjunto de principios morales básicos enraizados en la naturaleza que se pueden conocer mediante la razón.

 De esta viene la noción de bien. La Doctrina Sagrada es autosuficiente, no quiere decir que esté meramente aislada da la Filosofía, como si nunca hablaran de la misma cosa o como si sus modos de discurrir fueran tan extraños entre sí como como para impedir la comunicación entre ellas.

Y si la Teología utiliza la Filosofía, también estimula el “pensamiento filosófico”.

Porque cuando un hombre tiene una voluntad dispuesta a creer, ama la verdad creída, reflexiona sobre ella y abraza cualquier razón que para ello encuentre la regla más básica de todas: “el bien debe hacerse y buscarse; y el mal evitarse”.

Otro principio sumamente importante es “el amor a Dios por encima de todo lo demás” porque cada cosa en su propio modo ama naturalmente a Dios, más que a sí mismo.

Para mí no hay conflicto entre razón y fe, sino armonía, aunque tal pareciera, que esto si causa conflicto en algunos de ustedes a pesar de tanto que han recibido del Cielo.

Esta armonía se muestra en el hecho de que hay verdades que son a la vez de razón y de fe, (por ejemplo, la inmoralidad del alma o la existencia de Dios), es decir razón y fe son dos caminos para llegar a la misma verdad.

El hombre en su actual estado de conocimiento, necesita demostrar la existencia de Dios. La existencia de Dios sólo puede ser demostrada a parir de la experiencia y no sin tener ésta en cuenta.

Ahora hermanos míos, les dejo algunas de mis reflexiones para que las mediten y sirvan de guía espiritual a cada uno.

·       Para quien tiene fe, ninguna explicación es necesaria; para quien no la tiene, ninguna explicación es posible.

·       Las cosas que amamos nos dicen lo que somos.

·       No hay nada en esta Tierra más valioso que la verdadera amistad.

·       La ley eterna está escrita en el corazón de los hombres.

·       La fe se refiere a cosas que no se ven, y la esperanza a cosas que no están al alcance de la mano.

·       Si acaso buscas el camino por el cual debes ir, toma a Cristo porque el mismo es el Camino.

·       El amor ocupa el sitio que el conocimiento dejó.

·       La felicidad se obtiene mediante la virtud; es un bien logrado por la propia libertad del hombre.

·       En esta vida es mejor amar a Dios que conocerlo.

·       Nada que se haya creado ha sido capaz de llenar el corazón de un hombre. Dios solamente es capaz de llenarlo infinitamente.

·       Amar consiste propiamente en desear el bien para el amado, por lo que es generar un bien para sí mismo.

·       Como deseas que te traten, debes tratar a los demás.

·       Abraza la pureza de conciencia y nunca dejes la oración.

·       No dejes de imitar las huellas y ejemplos de los Santos y de los buenos.

·       No te fijes quien te dice algo, sino que bueno que te están diciendo y apréndelo de memoria.

·       Cerciórate de las dudas que tengas y no te quedes con ninguna; y todo lo que puedas trata de acomodarlo en el armario de tu mente, como quien quiere llenar un vaso.

Si siguen estas inclinaciones, van a producir y gozar la fronda y los frutos útiles de la Viña del Dios de los Ejércitos, mientras tengan vida. Si obedecen y ponen en práctica esto, van a conseguir lo que en su corazón quieren.


Intercedo por todos vosotros ante Dios Todopoderoso, para que les dé el entendimiento, inteligencia, amor y fe.

 Vuestro hermano en Cristo Jesús.

Tomás de Aquino.

Habla la Inmaculada Virgen María:

Hijitos, Tomás de Aquino es considerado uno de los más grandes teólogos, ya que su pensamiento se basó en la relación entre la razón humana y la fe. Te habló de una manera muy sencilla, pero puedes buscar y leer su extensa reflexión sobre sus palabras y usarlas junto con los Mensajes que le precedieron para fortalecer su espíritu y buscar su fe.

Todos ustedes reciban Mi Amorosa Bendición como su Madre, la Inmaculada Virgen María

AMEN, AMEN, AMEN.